domingo, 13 de enero de 2019

¿Qué es lo que hace un diseñador industrial?

Actualmente hay una discusión alrededor del “diseño” en general, que abarca al diseño industrial particularmente respecto de sus alcances y quehacer específicos. Entre otras cosas, las problemáticas contemporáneas y su contexto han causado que se busque expandir los límites de lo diseñable, porque como proceso metodizado se ha identificado como alternativa para encontrar soluciones creativas a problemáticas diversas. Se presenta así un panorama amplio y prometedor pero difuso. La necesidad de darle estructura requiere de la aprehensión, que tiende a simplificar la actividad de las áreas del diseño existentes, que además se distienden por los nuevos alcances generando huecos para otras áreas. Como consecuencia natural surge el cuestionamiento que trastoca las bases, lo que hace necesario que el gremio del diseño industrial reflexione en profundidad y objetivamente, sin arrebatos emotivos por lo nuevo que devengan en daños graves que desdibujen la identidad al desdeñar elementos sustanciales.
Como consecuencia de la desestabilización uno de los temas que se discuten es la tendencia de agrupar todas las actividades diseñísticas en una sola carrera o profesión con el nombre genérico de “diseño”, sin epígrafe, bajo la lógica de que sus correspondencias lo permiten. Sin ir más hondo, se puede ver que esto va en contra de la lógica de la especialización, inherente al crecimiento del propio conocimiento. Por otro lado, han surgido otras áreas o campos, pero enfocados básicamente en problemáticas sociales y servicios; que se suponen como la evolución del diseño industrial y comunes a otras disciplinas afines, justificando la generalización. Puesto que las problemáticas sociales y los servicios pueden ser de lo más diverso, implica que su solución puede no depender de un objeto en sí, ni de un solo tipo de diseño. Es fácil suponer entonces que no se requiere de un profesional especialista, sino uno con conocimientos diversos; esto es una trampa de la simulación pedagógica en la que sea cae entre otras cosas, yendo hacia el reduccionismo por la falta de realidad laboral. También podemos encontrar la tendencia hacia la innovación tecnológica, que, aunque mantiene al objeto, tiende a no poner límites en su afán involucrándose de más en áreas como la ingeniería, la biología o las matemáticas; además, se olvida de la parte estética cultural y de los objetos cotidianos, no sin pretensión.  
Para contribuir a resolver lo anterior se debe comenzar por aclarar lo básico, preguntándonos: ¿Qué hace un diseñador industrial? ¿Es necesario lo que hace? Y llegar al punto que aquí nos interesa, el ¿Cómo lo hace?
Es incontestable que el diseñador industrial crea objetos nuevos con consideraciones de fabricación, de uso y estéticas integradas; independientemente de las cualidades y valores actuales que se les pudieran sumar. Si no hay objeto, la base de la formación del diseñador desde el inicio de la profesión, vigente hasta ahora (procesos, talleres, materiales, dibujo, ergonomía, etc.) no tienen sentido; es necesaria la concreción en un signo tridimensional material. Por supuesto que para crear algo nuevo es determinante además la metodología para encaminar el conocimiento. Es inobjetable también que los objetos estéticos útiles, y de uso común son indispensables y lo seguirán siendo; incluso si la inteligencia artificial diseñara para nosotros, siempre está la necesidad de imprimir nuestra huella, y expresar nuestra identidad a través de lo que usamos, es decir la creación de cultura.  Por lo tanto, el profesional que crea objetos para las necesidades de siempre y para las nuevas estará vigente. La profesionalización de un creador de objetos fue un gran salto en la historia que difícilmente puede ser suprimido o simplificado.
Para responder a la tercera pregunta trataremos de establecer una referencia de lo que es un profesional y en particular uno creativo. Podemos decir que es alguien con la habilidad de realizar con excelencia una actividad específica gracias a una asimilación de conocimientos a través de la práctica. Las palabras clave aquí son “habilidad” y “práctica”. El conocimiento es información contenida, como en un disco duro o un libro, incapaz de producir nada sin un vehículo, hasta que un ente racional comprende lo que aprende aplicándolo. Se establecen relaciones complejas en la mente, que son el andamiaje para la toma de decisiones en la solución de problemas y la posterior generación de nuevo conocimiento o síntesis. Además, la práctica es indescriptible por la teoría, pues involucra una gran cantidad de información circunstancial, y por su carácter complejo es inefable. Así que, el conocimiento es la materia prima de la teoría que a su vez es la pauta de la práctica para generar nuevo conocimiento y así nuevas pautas. La habilidad se basa entonces en la capacidad de conllevar las circunstancias y la complejidad de determinada tarea hacia el objetivo deseado. Sin una habilidad no podemos hablar, en este nivel, de un arquitecto, médico, ingeniero, etc.; es la diferencia entre un software de diagnóstico médico y un médico de verdad, pues este último considera lo circunstancial y lo complejo, elementos determinantes.
¿Cuál es la habilidad entonces del diseñador industrial que lo vuelve único? Aun en el nivel más elemental en el quehacer del diseñador industrial como creador únicamente de objetos, hay suficientes variables para ser una actividad sumamente compleja como para tener su propio lugar; más aun si las variables, como estamos siendo testigos, van en aumento. Cada variable se define por una cantidad de conocimiento, así tenemos, por citar algunas inherentes a la concepción de un objeto producto, a la estética, la geometría, el dibujo, la ergonomía, los procesos de fabricación, materiales, bases de ingeniería, costos, manejo de software y nuevas tecnologías, etc. y cada una tiene derivaciones, especificidades que deben encaminarse e integrarse bajo los criterios elementales de uso, funcionalidad y factibilidad. Esto significa que lo que se piensa a las personas les funcione mientras lo usan, y se pueda replicar con una inversión de tiempo y recursos razonable; estos dos últimos factores también se aplican al proceso de concepción del producto. Es claro que una metodología ayuda a ordenar la información y sistematizar el proceso, pero no se puede llegar a una solución satisfactoria sin la habilidad que permite sortear las implicaciones del tiempo y las limitantes surgidas de los recursos disponibles. Pero además al ser una asimilación de conocimiento que llega a la síntesis, cada resultado subsecuente representa una superación, en menos tiempo o de mayor calidad o ambas. El proceso sintético por lo tanto está más cerca de la creatividad y la innovación en menos tiempo. Esta es la base contra la tendencia de sustituir al profesional diseñador industrial por el trabajo colaborativo de “diseñadores”, y tienen que ser varios porque ninguno sería especialista en diseño de objetos, ningunos domina todas las variables y factores antes mencionados. Como las variables tienen que ver con diferentes campos, se necesitarán otros profesionales que compensen las carencias, así el grupo se vuelve más nutrido; en pocas palabras, más tiempo, más información, más recursos, para un mismo objeto. Por otro lado, en el terreno pedagógico, aquellos formados en una generalidad del diseño, muy difícilmente podrán adquirir la habilidad que deviene de una educación metodizada para tal fin.  
Por supuesto que existen variantes que priorizan variables o las sustituyen, agregan o eliminan factores, incluso que modifican criterios, pero como se puede ver, el objeto de uso común no puede sustituirse o todo el andamiaje se desmorona pues no hay propósito. Tampoco se puede buscar simplificarlo, el entramado complejo y específico no lo permite, pues se trata de mantener la habilidad que hace única la actividad. Sin este enfoque la formación y la habilidad del diseñador, al quedar las variables, los factores y los criterios sueltos, puede terminar reducida a parciales recetas, metodologías o manuales susceptibles de terminar en videos tutoriales que son usados por pseudo universidades para conformar planes de estudio insuficientes.
El diseñador industrial por lo tanto tiene un objetivo claro, que es el objeto humano necesario, que implica una tarea lo suficientemente compleja para diferenciarlo de los demás “diseños”. Requiere de habilidades individuales específicas insustituibles por el trabajo colectivo, que le permiten la evolución del conocimiento acercándolo más eficientemente a la creatividad y la innovación agregando valor y legitimidad a su trabajo. Otorga además una referencia clara para incorporar y estructurar de acuerdo con sus objetivos, las nuevas variables, las problemáticas y necesidades contemporáneas, trazando nuevos caminos de estudio y especialización sin perder de vista sus cimientos. 
  
Mtro. Alberto Torres G.  

jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Y entonces quien diseña los objetos?

Como diseñador industrial activo y profesor es fácil observar que la profesión se encuentra en una fase de expansión desde hace algunos años hacia nuevas áreas cuyo proceso de estudio y definición parecen desdibujar el objetivo de la carrera. Además el hecho de que nunca se ha alcanzando un posicionamiento real de la profesión en el mercado laboral mexicano propicia que las pautas pedagógicas no estén afianzadas permitiendo excesiva flexibilidad y extravío, causando una percepción difusa o parcial de su quehacer.
Actualmente hablamos de varios campos del DISEÑO que interactuan con el diseño industrial, como el de experiencias, el diseño estratégico, de servicios, entre otros; además nos encontramos con herramientas concebidas por el propio quehacer del diseño industrial para la creatividad y la innovación, que se extrajeron e insertaron en otros campos como la economía o la mercadotecnia. Después se nos han devuelto regurgitadas, mutadas para venderse como un sistema genérico de innovación, tal es el caso del design thinking. Entre todo esto entonces: ¿qué es el diseño industrial o qué sigue siendo el diseño industrial y qué no, y por qué? Responder a esto en el contexto actual parece debiera ser una constante renovación, una respuesta  en evolución, sin que esto quiera decir que escape a la concreción. Y parece que así había sucedido con las definiciones que el ICSID, máximo órgano regidor sobre diseño INDUSTRIAL, acuñó a lo largo de su historia, hasta el 2005 año en el que se redactó una definición extensa y demasiado abierta, idealista y por lo tanto subjetiva: “El diseño es una actividad creativa cuyo objetivo es establecer las cualidades multifacéticas de los objetos, procesos y servicios así como sus sistemas y sus ciclos de vida vitales de forma total.
Por lo tanto, el diseño es el factor central para la innovación y la humanización de las tecnologías y un factor crucial para el intercambio cultural y económico.

El diseño trata de descubrir y valorar las relaciones estructurales, organizativas, funcionales, expresivas y económicas con la misión de ofrecer:
-ETICA GLOBAL: Mejorar la sostenibilidad global y la protección del medioambiente.
-ETICA SOCIAL: Ofrecer beneficios y fomentar la libertad de la humanidad, sea de forma individual o colectiva. Velar por los intereses de los usuarios, de los productores y de los protagonistas del mercado.
-ETICA CULTURAL: Velar por la cultura a pesar de la globalidad impuesta.
El diseño permite establecer una coherencia entre los aspectos comunicativos de los productos, servicios y sistemas vs su complejidad estructural.

Hoy entendemos el diseño, incluso el que mantiene el epígrafe “industrial”, como una profesión de amplio espectro relacionada con otras muchas profesiones que participan en las nuevas complejidades de las necesidades que buscan una mejora de la vida y las sociedades".
 Es un hecho que nos afecta mucho la corriente de los tiempos, como un barco, por decirlo de manera poética, pero no podemos dejar de ser barco, y ser madero a la deriva. El punto aquí sería la necesidad de una base sólida conceptual que dote de identidad, alrededor de la que giren las anexiones, cambios y ajustes o de lo contrario hablamos de sustitución o extinción de la base de la definición. En este sentido uno de los problemas mayores me parece es de tipo semántico, partiendo de que a todas las actividades análogas en su proceso se les denomina DISEÑO, pero es lo que lleva a una generalización difusa incluso en identidades más claras como gráfico, industrial, textil, etc. pasando a segundo término en el imaginario de la gente y hasta en catedráticos. Entendiendo que diseño = planear para hacer, según la definición más corriente (wikipedia): Hacer un plan detallado para la ejecución de una acción o una idea. Así que, de manera inmediata y muy de acuerdo con la mencionada definición se tomaron todos los "diseños" como una sola actividad que se puede dirigir a diferentes campos. Así que por muy insolente que parezca, el ICSID ha caído en esta trampa y en su penúltima definición quitó el epígrafe "industrial" y generalizó todas las actividades en un sólo diseño. Puede ser que un abogado o un ingeniero preguntara sobre si podía incorporarse al ICSID puesto que ellos también diseñan sus defensas o sus sistemas, cuando entonces decidieron recapitular en 2015 y agregar nuevamente el INDUSTRIAL al diseño. 
A pesar de todo pareciera que las definiciones la siguen haciendo teóricos y no diseñadores experimentados, participan tal vez muchos estudiantes idealistas con cambiar el mundo que ven a través de la alienación del móvil o diseñadores contradictoriamente conformistas que se concretan a bocetar, que hablan de los nuevos alcances y la ética de los productos pero que preguntan ¿por qué hay diseñadores aun que quieren hacerlo todo?, refiriéndose a la integración de materiales, procesos, costos, estética, función, etc. porque es muy difícil. Así que se olvidan de las bases que planteó Tomas Maldonado en una de las definiciones más acertadas de diseño industrial,“El Diseño Industrial es una actividad proyectual que consiste en determinar las propiedades formales de los objetos producidos industrialmente. Por propiedades formales no hay que entender tan sólo las características exteriores, sino, sobre todo, las relaciones funcionales y estructurales que hacen que un objeto tenga una unidad coherente desde un punto de vista tanto del productor como del usuario, puesto que, mientras la preocupación exclusiva por los rasgos exteriores de un objeto determinado conlleva el deseo de hacerlo aparecer más atractivo o también disimular sus debilidades constitutivas, las propiedades formales de un objeto son siempre el resultado de la integración de factores diversos, tanto si son de tipo funcional, cultural, tecnológico, económico o cualquier otro.” a la que se le tendría que ajustar conforme a las responsabilidad y ética actuales, y se quedan sólo con estas últimas, lo que es una imposibilidad. La última definición de diseño es demasiado amplia, como si concebir un nuevo objeto-producto fuera poca cosa, se habla también de servicios, negocios, sistemas y experiencias por igual. Es claro que se sigue con una idea de generalización, pero ahora con el término industrial, se diseña todo lo que es para la industria y por lo tanto entra en la definición y en lo que hay que hacer. Desde mi experiencia y por lo ya dicho, la base del diseño industrial es llevar a la realidad un objeto y lo demás gira alrededor, y no un elemento más entre otras cosas diseñables para la industria.  

domingo, 13 de noviembre de 2016

Independencia, liberación e individualidad

Dejo un artículo que a mi parecer tiene que ver con las consecuencias de la búsqueda de libertad según la idea actual en gran medida conformada y explotada por el mercantilismo a través del individualismo exacervado y el consumo. Esto sucede más ahora que nunca,  por una falta de reflexión y criterio potenciado en mucho por el uso de dispositivos portátiles digitales, aun llamados teléfonos, llevando a la alienación masiva, tema del que tanto se ha hablado y que el arte ha explotado (Steve Cutts). Sin embargo una de las consecuencias más graves aun no se ha expuesto verdaderamente, pues parece ser parte de ese concepto de la libertad referido que considera a la familia como una estructura "tradicional" que denota actualmente caducidad, por el hecho que implica un orden que por lo tanto es sinónimo de límites, amenaza a la individualidad y la libertad. La familia vista desde una cultura de adoración a la juventud, que  desprecia la estructura de los padres y su vida aburrida, de sacrificio y responsabilidades, ajena a los placeres de la verdadera vida, es sinónimo de esclavitud. Más allá de las racionalizaciones sobre las ventajas de la no reproducción, ¿qué representa una sociedad que está perdiendo su estructura base?    
http://www.publico.es/culturas/suecia-caida-libre-hacia-aburrimiento.html

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